Amr ElWardany y el misticismo de ser Juntos, Una Sola Carne
- silenciosagradoenl
- 13 feb 2022
- 1 Min. de lectura
Antes de la revolución agrícola cuando el hombre y la mujer convivían con la naturaleza, eran uno solo, no existían ni tenían pretensiones de poder.
Cada uno, sin palabras se designaban labores para hacer crecer, fortalecer y custodiar la familia, la cual no se resumía a solo unos miembros, sino que la familia era toda la comunidad. Las mujeres se encargaban de la educación, de las labores, de la nutrición, del cuidado de los niños y de cierta manera de la estética, a su lado el hombre caminaba junto con otros hombres en busca de alimento, de troncos para construir hogares, caminaba en busca de lugares donde pudiese establecerse en armonía.
Los hombres cazaban, eran fuertes y protectores se encargaban de aspectos físicos, y las mujeres se sumergían en aspectos emocionales, espirituales, cada uno sabía su rol, cada uno amaba lo que era sin pretensiones de poder, sin malinterpretar la delicadeza como una carencia o la fuerza como algo brutal. El hombre y la mujer eran Una sola carne, porque comprendían que sus diferencias los hacía semejantes, entendían que eran un reflejo de la sabiduría de la naturaleza donde la dualidad es necesaria para ser una sola creación.
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