¿Cómo se responde a una lágrima, al llanto desbordándose en el rostro más allá de que sea de un anciano, adulto o de un niño(a)?
¿Cómo se responde al dolor, a la muerte ocasionada por la mala interpretación de la palabra de D/os? ¿En dónde queda la respuesta?, ¿en qué parte del cuerpo, del alma o del espíritu habita el conocimiento cuando se debe responder?
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